Te he visto en ciudades
en las que ya no me encuentro.
Ruido blanco en mi cabeza
y flores marchitas que esperan.
Y el tiempo, viejo conocido
de una herida que no cierra.
Sigue corriendo,
hacia delante.
Y si te tropiezas,
que nadie te levante.
Ya se que no me correspondes. Y eso me crea ira y confusión. Intentar algo fútil, con una esperanzas nulas y fracasar estrepitósamente. Kant dice que mentir siempre está mal. Y yo sigo esa máxima. Y los principios no son principios si eliges cuando seguirlos. Es instinto de supervivencia del ser humano, o el afán de autodestrucción.