Y si no considero que haya tropezado siempre con la misma piedra.
Porque no considero que seas la piedra. No eres un obstáculo.
Eres el camino que he decidido seguir.
A veces fácil y llano.
A veces tan escarpado que piensas que no aguantas más.
Pero siempre un camino.
Nunca una piedra.
Ya se que no me correspondes. Y eso me crea ira y confusión. Intentar algo fútil, con una esperanzas nulas y fracasar estrepitósamente. Kant dice que mentir siempre está mal. Y yo sigo esa máxima. Y los principios no son principios si eliges cuando seguirlos. Es instinto de supervivencia del ser humano, o el afán de autodestrucción.