Hay días "mejores" y días peores.
Hay días que me apetecería mandar todo a la mierda, y otros querer intentarlo un poco más.
Días en los que cuesta un triunfo levantarse, y días en los que es imposible dormir.
Días en los que me gustaría contarlo todo, soltar el peso que siento al guardarme tales secretos, porque ya no tengo nada que perder.
Pero ya no hay días felices.
Tenías la capacidad de alegrarme un día entero solo diciéndome cualquier tontería.
Pero decidiste llenar todo de oscuridad.
Y ahora navego por un mar inmenso a la deriva, buscando el faro que me vuelva alumbrar.
Buscando la orilla para evitarme ahogar.
Ya se que no me correspondes. Y eso me crea ira y confusión. Intentar algo fútil, con una esperanzas nulas y fracasar estrepitósamente. Kant dice que mentir siempre está mal. Y yo sigo esa máxima. Y los principios no son principios si eliges cuando seguirlos. Es instinto de supervivencia del ser humano, o el afán de autodestrucción.