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El otro día saqué valor y le comuniqué a mi madre, que a no ser que cambien mucho las cosas, no quiero tener hijos. Y digo saqué valor porque a pesar de que nos creamos que vivimos en un mundo evoluscionado, todavía se cree que el destino de una mujer es crear una vida. Cuando no véis que se puede crear vida de muchas formas diferentes. No creo que no tener hijos, o no quererlos te haga menos mujer. No creo que que no te gusten los niños te haga una persona "dura" o "cruel" Yo veo a madres con sus hijas y me dan ternura, pienso que es el amor más puro que puede existir. Y por eso mismo, elijo no traer una criatura a este mundo. No puedo traer a alguien quien voy a querer sobre todas las cosas en un mundo en el que no creo. Sería hipócrita. En un mundo en el que solo veo dolor, ya no existe la lealtad, la sinceridad, el amor verdadero, sin toxicidad. Un mundo en el que cada ser inocente va envemenando poco a poco. No quiero traer ...
Ahora mismo no soy yo. Y no consigo encontrarme. Te quise de corazón. El resto es confeti.
Ahora mismo no soy yo. Y no consigo encontrarme.
Por favor. No aprietes tan fuerte. Déjame coger aire para afrontar el día. Déjame llenar mis pulmones. Que cada bocanada de aire no suponga un esfuerzo titánico. Que no sienta que no llega el aire con cada inhalación. Por favor, decesito que sueltes un poco las manos al rededor de mi cuello. Aprietame fuerte en la cama. Pero por favor, el resto del tiempo, lo que aprietes fuerte sea mi mano. No mi cuello.
Yo me entero de todo. Y no veas como duele.
Biológicamente cumplimos años. Nos hacemos mayores. Nos asocian un número, que solo representa la edad natural. No tienes porque haber empezado a vivir el día que nacistes. Igual que puedes estar muerto antes de morirte. Nuestra edad real es la de nuestro alma, la de nuestro corazón, que va marcada por nuestras vivencias, sentimientos y emociones. Nosotros elegimos cuando vivimos. Nosotros elegimos cuando morimos. Al nacer, me dieron un nombre. Al volver a nacer, elegí yo el mio propio. Conforme pasa el tiempo entra gente y salen. Y algunos salen a la fuerza. No poder pasar el día de tu cumpleaños biológico con algunas personas que quieres porque ya no están. Algunos ni en la tierra. Me he acordado mucho de ti. De tus palabras. Del colgante que me regalastes porque en verdad sabías que no estarías para dármelo. Que estarías muy lejos. Siempre observando.
De todas las criaturas de la tierra, el ser humano es la más despiadada. La suposición de seres empáticos que sin embargo no hacemos más que daño unos a los otros. Si se supone que sabemos lo que es amar a alguien, y que no esté, no debería existir la empatía hacia la persona que se encuentra en la mismo situación que una vez te encontrastes. Si conocemos el dolor que producen ciertas cosas, por qué las hacemos nosotros mismos. Vivir una mentira. Creer encontrar quien te ha salvado y que sea quien te va a destruir. El amor, no es como nos lo habían contado.