Biológicamente cumplimos años. Nos hacemos mayores. Nos asocian un número, que solo representa la edad natural.
No tienes porque haber empezado a vivir el día que nacistes. Igual que puedes estar muerto antes de morirte.
Nuestra edad real es la de nuestro alma, la de nuestro corazón, que va marcada por nuestras vivencias, sentimientos y emociones.
Nosotros elegimos cuando vivimos.
Nosotros elegimos cuando morimos.
Al nacer, me dieron un nombre.
Al volver a nacer, elegí yo el mio propio.
Conforme pasa el tiempo entra gente y salen. Y algunos salen a la fuerza.
No poder pasar el día de tu cumpleaños biológico con algunas personas que quieres porque ya no están. Algunos ni en la tierra.
Me he acordado mucho de ti. De tus palabras. Del colgante que me regalastes porque en verdad sabías que no estarías para dármelo.
Que estarías muy lejos.
Siempre observando.
Ya se que no me correspondes. Y eso me crea ira y confusión. Intentar algo fútil, con una esperanzas nulas y fracasar estrepitósamente. Kant dice que mentir siempre está mal. Y yo sigo esa máxima. Y los principios no son principios si eliges cuando seguirlos. Es instinto de supervivencia del ser humano, o el afán de autodestrucción.