Si la muerte te pregunta por mi, dila que la espero, sin miedo.
Dila que no huiré de ella, que la cogeré de la mano, que no opondré resistencia.
Dila que no tenerla miedo no significa no tenerla respeto.
Dila que no tengo miedo de marchar, si no de a quién dejo atrás.
Hazla prometer, que cuidará de ellos.
Ya que yo me encontraré demasiado lejos.
Ya se que no me correspondes. Y eso me crea ira y confusión. Intentar algo fútil, con una esperanzas nulas y fracasar estrepitósamente. Kant dice que mentir siempre está mal. Y yo sigo esa máxima. Y los principios no son principios si eliges cuando seguirlos. Es instinto de supervivencia del ser humano, o el afán de autodestrucción.