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Y aunque te vean de piedra, también somos frágiles. Y es que intuí que se rompía. Yo no le veía la cara pero el hecho de que no hablara, he dicho ya está, se ha roto. Y yo me he roto con ella.
Me has dolido tanto, que no me has hecho fuerte. Me has hecho invencible.
Si toco en el aire el espacio de tu ausencia. Lo noto frío y espeso, como si el tiempo ahí no fluyera. Cuando se te entumecen las mejillas de la humedad de tus ojos. Cuando sientas que todo está perdido, que ya no queda miedo porque ya no queda más que perder. Vuelvo a tocar ese espacio vacío en el aire. Tan frío y sin embargo es lo único que noto cálido. Pensar que un día tu ausencia fue presencia.
Es muy fácil no ponerse en el lugar del otro. Juzgar una situación la cual nunca has vivido. Que te llamen valiente y haber sido la persona más cobarde del mundo.
Y si no considero que haya tropezado siempre con la misma piedra. Porque no considero que seas la piedra. No eres un obstáculo. Eres el camino que he decidido seguir. A veces fácil y llano. A veces tan escarpado que piensas que no aguantas más. Pero siempre un camino. Nunca una piedra.
Si echo a correr, y no paro. No miro atrás. Si me paso horas contemplando este incendio, el que devastó mi pecho y mi cordura. Si en el silencio de la noche oigo tu respiración, una ilusión. Si pudieramos deshacernos de esta ansiedad que nos ha consumido. Si pudiera volver atrás, corregir todo lo que hice mal contigo. Conmigo. Si no te hubiera conocido.
Cada vez creo menos en los finales felices, en los cuentos de hadas. Cada vez creo más en la realidad, fría, dura, lo injusta que es la vida y que nací para luchar. Gente de tu propia ciudad incapaces de valorar, de poner escusas absurdas para no quedar. Y sin embargo que haya una persona a más de 400km que diga "quiero verte, voy para alla" y que lo cumpla. Volver a sonreir, a disfrutar de las pequeñas cosas del día a día con una persona, cuidar de alguien, compartirlo todo, no pensar en quien no se lo merece. Volver a la vida. Pero vuelve la realidad, las responsabilidades y el tenerse que separar de nuevo a más de 400 km. Tener que decir adios a quien si se quiere quedar. Porque la vida es muchas cosas, pero no es justa. Dije tantas veces adios, que ya no se que es que alguien se quede. Volver al vacío.