Y hoy me he derrumbado.
Porque hay días que simplemente no puedes con todo, que no llegue el día en el que irán las cosas bien. Algo, aunque sea.
Y me he derrumbado delante de la persona que más quiero en este mundo, mi abuelo.
Resuenan en mi cabeza sus palabras de : y cuando tú necesites llorar, aquí estaré yo para poner el hombro.
Pero no puedo hacerle eso. No puedo hacer eso a las personas a las que quiero.
Porque estoy sola en esto.
Pero ya tampoco se, si la próxima vez que me derrumbe, seré capaz de levantarme.
Ya se que no me correspondes. Y eso me crea ira y confusión. Intentar algo fútil, con una esperanzas nulas y fracasar estrepitósamente. Kant dice que mentir siempre está mal. Y yo sigo esa máxima. Y los principios no son principios si eliges cuando seguirlos. Es instinto de supervivencia del ser humano, o el afán de autodestrucción.