Y que no soporto verte ahogado de esta manera.
Sin poder agarrarte la mano y sacarte del fango.
Cómo decirte que todo saldrá bien, que yo estaré siempre sujetándote la espalda, si no me escuchas, si no me valoras.
Que me tenga que obligar a soltarte la mano, a decirte un adios que no quiero, a tener que ver como te hundes, y como a mi eso me destruye.
Que tus palabras son puñales y que tus silencios matan. Cuando tus ojos están llenos de vida y tu boca es tan amarga.
Si fueras capaz de ver todo lo que hice por ti, la verdadera felicidad, si solo abrieses los ojos.
Se que tus palabras son para otros.
Se que eres como una bola de demolición y destruyes todo a tu paso.
Y si nada importa, y si tu odio hacia mi es tan grande. Si para ti, solo soy un lastre.
Ya se que no me correspondes. Y eso me crea ira y confusión. Intentar algo fútil, con una esperanzas nulas y fracasar estrepitósamente. Kant dice que mentir siempre está mal. Y yo sigo esa máxima. Y los principios no son principios si eliges cuando seguirlos. Es instinto de supervivencia del ser humano, o el afán de autodestrucción.