Y te agradezco a cada instante que no me quisieras, que me apartaras de ti.
Porque contigo la vida hubiera sido una condena.
Me habrías arrastrado al infierno del que no quieres salir. Del infierno en el que estuve una vez y tanto luché por irme de allí.
Tóxico, veneno y frío.
Porque no quieres ver todo lo que puedes ser.
Yo seguiré adelante. Habrá días mejores y días peores. Pero siempre iré con la cabeza bien alta, sabiendo que puedo con todo, queriéndome y no arrepintiéndome de nada.
Yo sigo mi camino.
Ya se que no me correspondes. Y eso me crea ira y confusión. Intentar algo fútil, con una esperanzas nulas y fracasar estrepitósamente. Kant dice que mentir siempre está mal. Y yo sigo esa máxima. Y los principios no son principios si eliges cuando seguirlos. Es instinto de supervivencia del ser humano, o el afán de autodestrucción.