Aún puedo notar tu última caricia.
La que me ha dejado una marca en la espalda, más profunda que muchas heridas.
Recuerdo la electricidad de tu dedo en mi espalda, una corriente alterna que ahora nos separa.
Ya se que no me correspondes. Y eso me crea ira y confusión. Intentar algo fútil, con una esperanzas nulas y fracasar estrepitósamente. Kant dice que mentir siempre está mal. Y yo sigo esa máxima. Y los principios no son principios si eliges cuando seguirlos. Es instinto de supervivencia del ser humano, o el afán de autodestrucción.