Como envidio a la gente que te puede ver más a menudo. Porque yo ese derecho, no lo tengo.
Envidio a la gente que te importa, por la que te preocupas. Pero yo, no tengo ese derecho.
Yo que quemaba los cielos por ti,
que lucho contra tus fantasmas.
No tengo ningun derecho. Porque nadie soy para ti.
Ya se que no me correspondes. Y eso me crea ira y confusión. Intentar algo fútil, con una esperanzas nulas y fracasar estrepitósamente. Kant dice que mentir siempre está mal. Y yo sigo esa máxima. Y los principios no son principios si eliges cuando seguirlos. Es instinto de supervivencia del ser humano, o el afán de autodestrucción.