Me paré a dibujar en tu vientre
Mientras tú, me mirabas ausente.
Cuando me quise dar cuenta yo ya me había perdido y tú ya estabas muy lejos.
Tu olor ya es un recuerdo
y tus ojos, un sueño.
Tus manos, ya no la siento
y no quiero que te conviertas en un recuerdo.
Admiro a la gente que escribe y no le quema porque cada palabra que te dedico me duele cada letra.
Tanto sentistes por mí, tanto y tan real.
Tanto me asusté yo, que por mi culpa llegaste a dudar.
Y ahora es tarde, porque te he empujado de mi lado, y tu fuerza no opusiste.
Lejos estás ya, y no sé cómo arreglarlo.
Ya se que no me correspondes. Y eso me crea ira y confusión. Intentar algo fútil, con una esperanzas nulas y fracasar estrepitósamente. Kant dice que mentir siempre está mal. Y yo sigo esa máxima. Y los principios no son principios si eliges cuando seguirlos. Es instinto de supervivencia del ser humano, o el afán de autodestrucción.