Después de tanto luchar, había conseguido una tranquilidad.
No se que me has hecho, pero se ha evaporado toda.
Estoy ansiosa, nerviosa, intranquila e impaciente, provocando continuamente que meta la pata en todo lo relacionado contigo.
Tengo que recuperar de alguna forma esa tranquilidad, porque se que si no, te voy a perder.
Ya se que no me correspondes. Y eso me crea ira y confusión. Intentar algo fútil, con una esperanzas nulas y fracasar estrepitósamente. Kant dice que mentir siempre está mal. Y yo sigo esa máxima. Y los principios no son principios si eliges cuando seguirlos. Es instinto de supervivencia del ser humano, o el afán de autodestrucción.