Es la brisa de la mañana, la que me acaricia por la ventana.
El aire frío que entra por mi boca y congela los pulmones.
Sentir un hueco vacío donde debería estar el corazón, permite que el aire recorra a su antojo y sin razón.
De unas manos que nunca serán tuyas.
De una piel que se fragmenta por momentos.
La rosa blanca que una vez cortada se marchita.
Ya lo único que queda son los recuerdos.
Ya se que no me correspondes. Y eso me crea ira y confusión. Intentar algo fútil, con una esperanzas nulas y fracasar estrepitósamente. Kant dice que mentir siempre está mal. Y yo sigo esa máxima. Y los principios no son principios si eliges cuando seguirlos. Es instinto de supervivencia del ser humano, o el afán de autodestrucción.