Mi vida se torció en el momento en el que te conocí.
Tu media sonrisa, tu mirada fija en el suelo. Y sin embargo, luz y calma me transmitían se transformaron en los miedos y la angustia, los que me acompañan cada día.
Ya se que no me correspondes. Y eso me crea ira y confusión. Intentar algo fútil, con una esperanzas nulas y fracasar estrepitósamente. Kant dice que mentir siempre está mal. Y yo sigo esa máxima. Y los principios no son principios si eliges cuando seguirlos. Es instinto de supervivencia del ser humano, o el afán de autodestrucción.