Que ya no te escribo, porque no se que escribirte.
Que te he dicho todo, y a la vez me he callado tanto.
Que siempre he ido de cara, y sin embargo no te he enseñado mis entrañas.
Que te he tratado como un rey sin corona, y tu con ningún aprecio.
Que apareciste tan inesperadamente como te has ido.
Que he luchado hasta el último aliento, pero tus demonios me han ganado.
Que no se si quedarme, o dejarte ir.
Ya se que no me correspondes. Y eso me crea ira y confusión. Intentar algo fútil, con una esperanzas nulas y fracasar estrepitósamente. Kant dice que mentir siempre está mal. Y yo sigo esa máxima. Y los principios no son principios si eliges cuando seguirlos. Es instinto de supervivencia del ser humano, o el afán de autodestrucción.