Tengo que dejar de escribir.
Porque cada palabra, hurga en la herida.
Cada línea que se mete por mi pecho, sacando todo lo que siento.
Tengo que dejar de escribir, porque quiero anular todo eso. No volver a sentir.
Debo levantar de nuevo los muros de piedra alrededor de mi pecho.
Debo sacarte arrastras, arracarte de cuajo.
Debo olvidarte, porque yo no tengo derecho a recordarte.
Pero lo que debo, es tan diferente de lo que quiero.
Pero no tengo ningún derecho.
Por eso, tengo que dejar de escribirte.
Ya se que no me correspondes. Y eso me crea ira y confusión. Intentar algo fútil, con una esperanzas nulas y fracasar estrepitósamente. Kant dice que mentir siempre está mal. Y yo sigo esa máxima. Y los principios no son principios si eliges cuando seguirlos. Es instinto de supervivencia del ser humano, o el afán de autodestrucción.